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La Artesanalmente: De la crisis a la oportunidad

Por: Juan Pablo León

En una manzana del sector Las Acacias copada de carros y motos me topé con un muro verde en una calle sin salida, allí viven esta una madre y su hija, en el último rincón de la calle está una carpa blanca que me ayudó a reconocer mi destino. Una casa de corredor largo y con una ventana desde dónde observe la cocina donde se preparan los sueños y se escribe el amor, es el emprendimiento familiar.

Tatiana Torres, una mujer de pelo castaño, de tez trigueña y con un temple fuerte superó el desempleo luego de ser despedida como contratista a raíz de la pandemia, ese temple fuerte la ayudó a iniciar lo que no se imaginaba: tener su negocio. “Tuve la iniciativa junto con un vecino, de hacer y vender pizzas, las inicié en un horno que me regaló la cuñada de mi hermano” argumenta Tatiana.

Mientras me sigue contando su historia, observo a su hija Pamela, una joven muy alta y simpática redactando un mensaje de “Feliz Halloween” en una caja para empacar las pizzas y Pamela dice: “El vecino también sufrió un bajón porque quedó sin empleo después de trabajar con Sonido, fue algo duro para todos”.

Pero como dicen que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas, Tatiana empezó contra viento y marea ofreciendo sus primeras pizzas a los vecinos. “Empezamos ofreciendo las pizzas por el grupo de WhatsApp de los vecinos y yo llevaba los domicilios en mi bicicleta, luego seguimos repartiendo volantes y de voz en voz se fue yendo la publicidad del negocio, hasta que llegamos a tener domiciliarios y 6 familias viviendo de esto”, afirma Tatiana.

Así nació “La Artesanalmente”, un negocio familiar en dónde se plasma el amor, la amistad y el agradecimiento en letras y se cocina una pizza deliciosa con ingredientes que saben a progreso y superación.

Sonando de fondo “Los tiros de mi canana” de Vicente Fernández nos vamos para la cocina a probar la pizza y mientras Tatiana cuenta que todos los ingredientes son hechos en casa, el cocinero prepara la pizza con una habilidad y rapidez impresionante. “De vender 20 pizzas, pasamos a vender 50 en un día, yo le compré mi parte al vecino y seguimos adelante. Ahora vendemos no sólo pizzas sino también tortas y cupcakes en Campoamor, Trinidad y otras partes de la Comuna 15” cuentan Tatiana y Pamela mientras degusto el producto.

Este negocio es un ejemplo de esfuerzo y dedicación, aun como una pequeña empresa que lleva pizzas a niños y jóvenes de la Comuna. “Hemos trabajado con Capital Semilla y otras fundaciones”, comenta Pamela. Y es que con un simple mensaje y una sola mordida este pequeño emprendimiento no sólo saca sonrisas a los niños y jóvenes, sino que también, enamora novios, fortalece las amistades, celebra los cumpleaños, agradece los años vividos y reúne a las familias de la Comuna 15 y de todo Medellín.

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